sábado, 21 de noviembre de 2015

Prologo.

"Había una vez, en el reino de Camelot, una joven huérfana que, a pesar de la pobreza en la que vivía, disfrutaba de pasar el día con sus dos mejores amigos, huérfanos también. Pero el divertirse no lo era todo para ellos. Necesitaban comer.
A medida que esos niños crecían, menos comida les daba la gente, que por caridad les daban algo que les haya sobrado de sus grandes banquetes.
Al haber crecido, la gente les decía cosas como "Solo trabajando se gana el pan", idea que ellos no compartían.
Ya en la adolescencia, comenzaron a tomar comida hurtada de los puestos comerciantes que se encontraban en las calles del reino. Con el tiempo, los tres adolescentes se hicieron famosos siendo caratulados de ladrones.
La guardia real los buscaba día y noche, sin lograr nunca dar con ellos. Los caballos de los chicos eran mas veloces en todo momento. Tal vez se haya podido tratar de caballos de carreras, robados también.
Nunca lograban atraparlos.
Los tres jóvenes vivían de la aventura y el hurto. Hasta que un día decidieron hacer el golpe de sus vidas, con el que de seguro se volverían tan asquerosamente ricos que podrían comprar todo a su paso. Robarían las riquezas del castillo. Robarían los tesoros del Rey Arturo. 
Era un golpe arriesgado, podrían caer ante los guardias o, en el peor de los casos, ante los Caballeros de la Mesa Redonda. Pero el riesgo no los asustaba. Todo lo contrario, los atraía.
Aunque en realidad, la joven huérfana, no tenia muchos deseos de meterse en semejante lío, pero no pudo evitar aceptar. No abandonaría a sus amigos.
Y asi, los tres se infiltraron, haciéndose pasar por jóvenes de buena voluntad que querían convertirse en caballeros. Pero nunca se esperaron que habría alguien, dentro del castillo, que no confiaría en ellos y que haría todo lo posible para detenerlos."

"¿Pasa algo, tía?"

"No, Bianca. Solo que ya es tarde. Debes irte a cenar"

"Pero yo quería saber que paso con los huérfanos"

"¿De veras te ha interesado la historia?"

"¡Si!"

"Bueno, bueno. Si quieres, mañana podemos seguir"

"¿En serio? ¡Gracias tía!"

"Jaja, realmente me sorprende que te engancharas con ella. Pero la historia es un poco larga ¿Aun asi la quieres oír toda?"

"¡Por supuesto que si! Ahora quiero saber que pasara"

"Bien entonces, cuando vuelvas, seguiremos"